Cuento: Mamá dragón

Mamá dragón

Había una vez en un reino muy lejano, una mamá dragón llamada Dina. Dina era una mamá muy especial porque era la única mamá dragón en todo el reino. Tenía un hijo llamado Dylan que era un pequeño dragón muy travieso y curioso.

Dylan siempre estaba preguntando sobre todo lo que veía y siempre quería explorar nuevos lugares. Dina estaba muy orgullosa de su hijo, pero también estaba preocupada por su seguridad, ya que sabía que el mundo era un lugar peligroso para los dragones jóvenes.

Un día, Dylan se acercó a su mamá y le preguntó: «Mamá, ¿por qué no hay más mamás dragón en nuestro reino?». Dina le respondió con una sonrisa y le dijo: «Querido Dylan, las mamás dragón son muy raras en el mundo, y somos muy afortunados de tenernos los unos a los otros».

Dylan no estaba satisfecho con la respuesta de su mamá, así que decidió salir y explorar el reino para buscar más mamás dragón. Dina intentó detenerlo, pero Dylan era un dragón muy obstinado y no la escuchó.

Mientras exploraba el bosque, Dylan se encontró con un grupo de dragones jóvenes que estaban jugando en una pradera. Estos dragones eran diferentes a Dylan, eran más grandes y fuertes que él. Dylan se acercó a ellos y les preguntó: «¿Alguno de ustedes tiene una mamá dragón?». Los otros dragones se rieron y dijeron: «No, somos dragones solitarios y no necesitamos mamás».

Dylan se sintió triste al escuchar eso y decidió regresar a casa. Cuando llegó a su hogar, encontró a su mamá llorando. Dina le preguntó: «¿Dónde estuviste, Dylan? Te he estado buscando por todas partes».

Dylan se sintió avergonzado y triste por preocupar a su mamá y se disculpó por su comportamiento. Dina lo abrazó y le dijo: «Dylan, no tienes que buscar más mamás dragón porque ya tienes una. Yo siempre estaré aquí para ti y te cuidaré».

Dylan se sintió feliz y agradecido de tener a una mamá como Dina, y se dio cuenta de que no necesitaba buscar a nadie más. Dina le enseñó que la familia es lo más importante y que el amor y el cuidado de una madre es algo invaluable.

Desde ese día, Dylan se convirtió en un dragón más sabio y respetuoso. Aprendió a valorar a su mamá y a cuidar de ella, y juntos vivieron felices para siempre en su hogar en el bosque.

Y así, queridos niños y niñas, esta es la historia de Mamá Dragón. Recuerden siempre valorar y apreciar a sus padres y que el amor y la familia son las cosas más importantes de la vida.

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