Cuento: El nacimiento del dragón

El nacimiento del dragón

Había una vez un mundo mágico y lleno de criaturas fantásticas. Entre ellas, los dragones eran los más majestuosos y poderosos. Pero no siempre fue así.

Hace mucho tiempo, en un reino lejano, vivía una pequeña criatura llamada Drog. Drog era un lagarto muy curioso y siempre estaba explorando su entorno. Un día, mientras caminaba por el bosque, Drog encontró un huevo muy grande y brillante.

Drog no sabía qué era ese huevo, pero estaba decidido a cuidarlo y protegerlo. Así que lo tomó en sus pequeñas garras y lo llevó a su hogar en la cueva.

Allí, Drog cuidó del huevo día y noche, manteniéndolo caliente y cómodo. Pasaron muchos días y noches, hasta que finalmente el huevo empezó a moverse.

Drog estaba emocionado por lo que iba a salir de ese huevo, pero también un poco asustado. ¿Qué pasaría si fuera algo peligroso? Sin embargo, no podía abandonar al pequeño ser que estaba a punto de nacer.

Finalmente, el huevo se abrió y una pequeña criatura emergió de él. Era un pequeño dragón, pero no parecía tener mucha fuerza o poder. Drog lo observó con curiosidad y ternura, sabiendo que había sido él quien había cuidado de él durante todo el proceso de incubación.

Los días pasaron y el pequeño dragón creció y se fortaleció. Drog se dedicó a enseñarle todo lo que sabía sobre el mundo, y el dragón le agradecía siempre por todo lo que hacía por él.

Un día, el dragón le preguntó a Drog: «¿Cómo puedo ser fuerte y poderoso como los demás dragones?».

Drog sonrió y le respondió: «No tienes que ser como los demás dragones para ser fuerte y poderoso. Lo importante es ser tú mismo y encontrar tus propias habilidades y fortalezas. Esa es la verdadera fuerza».

El dragón reflexionó sobre estas palabras y decidió seguir el consejo de Drog. Comenzó a explorar el mundo y descubrió que tenía un gran talento para volar y una gran habilidad para el fuego.

Pronto, el pequeño dragón se convirtió en uno de los dragones más temidos y respetados del reino. Pero nunca olvidó las palabras de Drog y siempre se mantuvo fiel a sí mismo y a su verdadera fuerza.

Y así, el pequeño lagarto que encontró un huevo, se convirtió en el creador de uno de los dragones más poderosos del reino. Y desde entonces, los dragones han sido conocidos como los guardianes de la sabiduría y la fuerza.

La moraleja de esta historia es que no importa lo pequeño que seas o lo humilde que sea tu origen, siempre puedes encontrar tu verdadera fuerza dentro de ti. No tienes que ser como los demás para ser fuerte y poderoso, solo necesitas creer en ti mismo y en tus propias habilidades.

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