Cuento: El dragón y la mariposa

El dragón y la mariposa

Había una vez un hermoso dragón llamado Droggy que vivía en lo alto de una montaña. A pesar de su gran tamaño y su aliento de fuego, Droggy era amable y gentil. Siempre se aseguraba de no causar daño a nadie, y a menudo ayudaba a los animales del bosque.

Un día, mientras Droggy estaba caminando por el bosque, vio a una pequeña mariposa revoloteando en el suelo. La mariposa estaba herida y no podía volar. Droggy inmediatamente se acercó a ella para ver si podía ayudarla. La mariposa le dijo que había sido atacada por un pájaro y que sus alas estaban heridas.

Droggy se preocupó mucho por la mariposa y decidió que la llevaría a su hogar para cuidarla. Con cuidado, tomó a la mariposa en sus garras y la llevó a su cueva en la montaña. Allí, la acomodó en una hoja suave y le dio un poco de agua y miel para que se sintiera mejor.

Durante los siguientes días, Droggy cuidó a la mariposa con mucho amor y paciencia. La alimentó con néctar de flores y la ayudó a recuperar sus fuerzas. A medida que la mariposa se sentía mejor, comenzó a explorar la cueva de Droggy y a jugar con él. Droggy se convirtió en su amigo más cercano y la mariposa en el compañero de juegos perfecto para él.

Un día, cuando la mariposa estaba completamente curada, Droggy decidió llevarla de vuelta al bosque. La mariposa estaba emocionada de ver su hogar de nuevo, pero también estaba triste de dejar a su amigo dragón. Droggy le prometió que siempre estaría allí para ayudarla si alguna vez necesitaba su ayuda.

La mariposa voló alegremente por el bosque, pero pronto se dio cuenta de que había un problema. Un incendio forestal estaba ardiendo en la distancia, y muchos de sus amigos animales estaban en peligro. La mariposa sabía que tenía que hacer algo para ayudar.

Se acordó de la promesa que Droggy le había hecho y voló rápidamente de vuelta a su cueva en la montaña. Le explicó la situación a Droggy y le pidió su ayuda. Droggy sabía que tenía que actuar rápidamente, así que tomó a la mariposa en sus garras y voló sobre el bosque en llamas.

Con su aliento de fuego, Droggy pudo apagar el fuego y salvar a muchos animales del bosque. La mariposa, por su parte, voló alrededor del bosque para asegurarse de que todos estuvieran a salvo.

Después de que el incendio se extinguiera y todos los animales estuvieran a salvo, la mariposa y Droggy volaron juntos de regreso a su cueva en la montaña. La mariposa estaba tan agradecida por la ayuda de su amigo dragón que le prometió que siempre estaría allí para ayudarlo si alguna vez lo necesitaba.

Desde ese día en adelante, Droggy siguió cuidando y protegiendo a los animales del bosque, y la mariposa se convirtió en su compañera de aventuras. Juntos, exploraban el bosque y ayudaban a cualquier animal que necesitara su ayuda. A medida que pasaban los días, su amistad se hacía cada vez más fuerte y especial.

La historia de Droggy y la mariposa se difundió por todo el bosque, y pronto se convirtió en una leyenda. Los animales del bosque hablaban de la amistad de un dragón y una mariposa, y cómo juntos habían salvado a su hogar del fuego.

Los niños que escucharon esta historia estaban fascinados por la amistad poco probable entre un dragón y una mariposa. Aprendieron que no importa cuán diferentes sean las personas, siempre pueden trabajar juntas para hacer algo bueno. Aprendieron la importancia de cuidar a los demás, incluso si son diferentes a ellos.

Desde entonces, cada vez que alguien en el bosque necesitaba ayuda, Droggy y la mariposa estaban allí para ayudar. Su amistad se convirtió en una inspiración para todos los animales del bosque, y juntos hicieron del bosque un lugar más seguro y feliz para todos.

Y así, la historia del dragón y la mariposa continuó por generaciones, como un ejemplo de la amistad, la bondad y el coraje. La historia se convirtió en un cuento clásico que los padres contaban a sus hijos antes de dormir, y los niños de todo el mundo aprendieron sobre la importancia de cuidar a los demás y trabajar juntos para hacer del mundo un lugar mejor.

Y así termina nuestra historia, pero nunca olvides la lección que nos enseñó el dragón y la mariposa: la amistad no tiene límites y, juntos, podemos hacer grandes cosas.

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