Cuento: El dragón de las palabras

El dragón de las palabras

Había una vez un dragón muy especial, diferente a todos los demás. Este dragón no escupía fuego, ni tenía escamas duras y afiladas. En cambio, este dragón tenía un poder muy especial: el poder de las palabras.

El dragón de las palabras vivía en una cueva en la cima de una montaña, rodeado de un hermoso paisaje de árboles y flores. Todos los días, el dragón salía de su cueva y se dedicaba a explorar el mundo, buscando nuevas palabras y frases para agregar a su gran tesoro.

Un día, mientras caminaba por el bosque, el dragón de las palabras se encontró con un grupo de niños. Los niños estaban jugando y riendo, pero al ver al dragón, se asustaron y corrieron. El dragón se sintió triste, pues sabía que no era como los otros dragones que asustaban a las personas con su fuego y sus garras.

Entonces, el dragón decidió hacer algo diferente. En lugar de asustar a los niños, decidió hablar con ellos. Comenzó a contar historias, a hacerles preguntas y a enseñarles nuevas palabras. Los niños quedaron maravillados por las historias del dragón y por su capacidad para crear frases hermosas y poderosas.

Poco a poco, el dragón de las palabras se hizo amigo de los niños del pueblo. Comenzaron a visitarlo en su cueva, y él les enseñaba nuevas palabras y los ayudaba a escribir cuentos y poemas. Los niños aprendieron a amar el poder de las palabras, y se convirtieron en grandes escritores y narradores gracias a la ayuda del dragón.

Pero un día, algo terrible sucedió. Un malvado mago llegó al pueblo y comenzó a conjurar hechizos oscuros. Los árboles y las flores comenzaron a marchitarse, y el sol parecía estar oculto detrás de una nube gris. Los niños del pueblo estaban tristes y asustados, y no sabían qué hacer.

Entonces, el dragón de las palabras decidió actuar. Sabía que el mago estaba usando sus palabras para hacer el mal, y que era necesario detenerlo. Reunió a los niños del pueblo y juntos, crearon un plan para enfrentar al mago.

El dragón usó su poder de las palabras para conjurar un hechizo aún más poderoso que el del mago. Utilizó palabras de amor, de paz y de esperanza, y poco a poco, el hechizo del mago comenzó a debilitarse. Los árboles y las flores comenzaron a crecer de nuevo, y el sol volvió a brillar en el cielo.

Los niños del pueblo se sintieron muy agradecidos con el dragón de las palabras, y le agradecieron por salvarlos. A partir de ese día, el dragón se convirtió en un héroe, y los niños lo visitaban con más frecuencia para aprender nuevas palabras y escuchar sus historias.

Y así, el dragón de las palabras siguió explorando el mundo, buscando nuevas palabras y frases para agregar a su gran tesoro. Pero ahora, también sabía que tenía un gran poder, y que podía usar sus palabras para hacer el bien y ayudar a los demás.

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